Los patrones descritos en El Último Milagro —donde múltiples concatenaciones masivas, recuentos de dígitos y totales gemátricos convergen todos en el número 19— culminan en un valor p tan infinitesimal que, desde un punto de vista puramente matemático, la hipótesis de la "coincidencia" suele rechazarse en favor de un diseño intencionado. El debate entonces se desplaza de "¿Hay un patrón?" a "¿Quién o qué es la fuente de este patrón?"